Silvia, cerca de la decisión final


Silvia entró sensualmente en el plató. Bailó detrás de una luna llena y dejó a todos sin respiración y muy emocionados: su vestido lo mostraba todo. La tronista estaba nerviosa, emocionada, exhultante y disparatada, pero poco después rompió a llorar. Parecía que fuese el día de su boda.

Entraron los padres de Silvia en el plató, alegres por su hija, que estaba a punto de tomar una gran decisión.

Regresó la calma y llegaron los amigos especiales. Entró Maikel en el plató. El joven, nervioso, aseguró sentirse en una boda y sentirse también triste por no ser el novio. Mikael no consiguió llegar hasta el fondo de Silvia como pretendiente. El segundo elemento del triángulo fue Rubén. La conexión ocurrió a través del teléfono. Se notó por la voz sensual de ambos que su relación estaba menos que muerta. Como besugos enamorados hablaban felizmente.

Solo faltaba el tercer elemento: Fabián entró en el plató y le hizo un regalo muy guay. El regalo chupiguay consistió en bailar una canción lenta con él, pero Noel los separó. Genial. Tamara, celosa, le dio un pico a Fabián para marcar el territorio, como los animales.

Pero no pudimos llegar al final del triple encuentro porque se acabó el tiempo y se acabó el programa; hasta la semana que viene no sabremos con cuál de los tres pimpollos se queda la canaria libertina.


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